¿Cómo aprendíamos? Desde Oriente a Occidente, de Norte a Sur.

¿Cómo aprendíamos? Desde Oriente a Occidente, de Norte a Sur.

Un grupo de discípulos abordaron a su maestro diciéndole:
-Maestro, siempre que te pedimos una enseñanza nos cuentas un cuento, pero nunca nos explicas el significado de ninguno.
El maestro contestó:
-Si yo un día os ofreciese una manzana, ¿os gustaría que os la masticase antes de entregárosla?Francisco Lerín

A lo largo de la historia nuestra especie ha conseguido evolucionar, en gran medida, gracias a nuestra capacidad de aprender. Tanto en el desarrollo invidual dotándonos de autonomía, como en el colectivo, creando y conservando cultura, el aprendizaje nos ha permitido llegar a lo que hoy en día somos.

[Aunque tristemente a veces nos dé la sensación de que aún no hayamos aprendido nada de nada… Y por desgracia sigan habiendo cosas que no cambian. 🙁 ]

Precisamente, gracias al aprendizaje poseemos el potencial tanto para perpetuar conductas, culturas y costumbres, como para generar nuevos comportamientos y construir nuevas alternativas y soluciones. Quizás ese sea el equilibrio que haya que alcanzar.

En otras ocasiones, en nuestro blog hemos hablado de: ¿Cómo te gustaría aprender?¿Somos dueños de nuestro #aprendizaje?Lifelong Learning – Aprendiendo durante toda la vidaEn el futuro aprenderemos de las cosas que nos rodean … Sin embargo, hoy nos apetecía repasar aquellos recursos tradicionales de enseñanza que se han ido empleando por todo nuestro planeta mucho antes de la difusión de la lengua escrita.

Sin duda, son la base del aprendizaje oral y durante siglos han servido para transmitir, enseñar, adoctrinar, hacer reflexionar… Seguro que os suenan 😉

Contando historias

Fuente: Literalaberinto
Fuente: Literalaberinto

El arte de contar historias… tal como describe en este post nuestro compi Dani Rodriguez, se trata de una de nuestras herramientas clásicas de transmisión de conocimiento, además de por supuesto un excelente recurso de entretenimiento. En la actualidad, el storytelling está de moda y tiene mil usos, desde la publicidad a la educación, pasando por la política y el humor (de hecho, estos últimos a veces se confunden 😉 ). Veamos algunos de los recursos tradicionales más usados:

  • Cuento: Sin duda el clásico de la narrativa y aunque posee una finalidad original de entretenimiento, normalmente suele lanzar algún tipo de mensaje a modo de enseñanza o moraleja. El cuento existe en todas las culturas y su temática se suele adaptar a los entornos de procedencia. 
  • Mito y leyenda: Los mitos son relatos basados en la tradición y en la leyenda, creados para explicar el universo, el origen del mundo, los fenómenos naturales y cualquier cosa para la que no haya una explicación simple. Este tipo de narraciones recoge la tradición oral más ancestral y resume las creencias populares de las primeras civilizaciones.
  • Parábola: Se trata de una forma literaria que consiste en un relato figurado del cual, por analogía o semejanza, se deriva una enseñanza relativa a un tema que no es el explícito. Siempre tienen un fin didáctico y son muy comunes en las narraciones religiosas (cristiana o budista, por ejemplo) y filosóficas (Platón) Ejemplos
  • Fábula: Es una composición literaria breve en la que los personajes son animales o cosas inanimadas que presentan características humanas. Destaca por su intención didáctica o moralizante y también es un recurso usado en todas las culturas. Desde las fábulas de elefantes presuntuosos que se recogen en tablones de arcilla de la antigua Mesopotamia hasta nuestro clásico de la cigarra y la hormiga de Samaniego.

Este tipo de recursos son ideales para transmitir ideas, argumentar explicaciones o poner en situación. Aún siendo herramientas tradicionales cualquier docente puede adaptarlas a cualquier entorno. Y en el caso de los mitos y las leyendas, pueden servir para aprender a conocer otras culturas y entender su evolución y costumbres actuales.

Invitando a reflexionar

esfinge

El empleo del relato como técnica para incitar la reflexión suele ser bastante común, sin embargo, en ocasiones recurrimos a otras herramientas muchos más directas. Aquí van algunas:

  • Adivinanza y acertijo: Se trata de un tipo de enigma con enunciado, que normalmente contiene rima o un juego de palabras. Es quizás el primer recurso pedagógico usado con los más jóvenes para invitarlos a reflexionar. 
  • Koan: Podría ser la versión oriental de nuestras adivinanzas, aunque con otro enfoque. En la cultura Zen, los Koan son cuestiones sencillas o problemas en ocasiones aparentemente absurdos que suelen plantear los maestros a sus discípulos para hacerlos reflexionar. Quizá el koan más famoso es aquel en el que el maestro hace un palmoteo y dice: “Este el sonido de dos manos, ¿cuál es el sonido de una sola mano? A diferencia de las adivinanzas los koan normalmente no poseen una respuesta o solución lógica.
    Ejemplos
  • Problema:  El planteamiento de problemas siempre ha servido para enseñar intentando simular la realidad. Siempre ha sido muy común en el aprendizaje de las ciencias, como el archiconocido “problema matemático”. Aunque el razonamiento a partir de hipotésis se suele emplear actualmente por docentes mediante el “Aprendizaje Basado en Problemas” (ABP o PBL)
  • Paradoja: se trata de una idea extraña opuesta a lo que se considera verdadero a la opinión general. La paradoja es estímulo para la reflexión. A menudo los filósofos se sirven de las paradojas para revelar la complejidad de la realidad. La paradoja también permite demostrar las limitaciones de las herramientas de la mente humana. Así, la identificación de paradojas basadas en conceptos que a simple vista parecen simples y razonables ha impulsado importantes avances en la ciencia, la filosofía y las matemáticas.
  • Dilema: Como ya sabemos un dilema es un problema que puede resolverse a través de dos soluciones pero que ninguna de las dos resulta completamente aceptable o, por el contrario, que las dos son igualmente aceptables. Como recurso pedagógico es ideal para realzar conflictos éticos y abrir debates. También se suele usar en entrevistas y tests psicosociales.

Por supuesto dentro del aprendizaje oral tradicional podríamos haberle hecho un hueco a las canciones populares, los refranes y proverbios, trabalenguas… y toda esa retahíla de composiciones lingüísticas empleadas en todo el planeta para la difusión de nuestras culturas, pero… Ya era alargar demasiado el tema 😉

En mi último post: “Si crees que ya está todo inventado… ¡Reinventa!” invitaba a reciclar inventos, copiando soluciones ya existentes y adaptándolas a otros ámbitos. Ahora se me ocurre adaptar todos estos recursos pedagógicos tradicionales a situaciones de aprendizaje actual. Seguro que ya hay mucho avanzado por ahí, ¿verdad?

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Pedagogo experto en #eLearning e implicado en proyectos de #GestiónDelCambio. Diseñando nuevos escenarios de aprendizaje (PLE, Comunidades, Gamification…) Amante de los retos, continuo emprendedor, mente inquieta y eterno enredado ¿Te enredas?

7 comentarios

  1. Marcelino Martel dice:

    Genial el post, vaya eso por delante.

    Este tipo de recursos invita mucho a la reflexión y a despertar el espíritu crítico y activar las neuronas. Complementado con Dinámicas de grupo pueden ser herramientas muy eficaces.

    Saludos!

  2. Gracias Marce.
    Pues sí. De hecho, para cualquier docente, tener a mano este tipo de recursos puede facilitarle mucho su labor de preparación de las sesiones. En primer lugar, las historias (fábula, parábola, cuento,…) vienen siempre genial para poner en situación y acompañar las explicaciones… Y en segundo lugar, plantear dilemas, problemas, acertijos… son perfectos para reflexionar acerca de lo aprendido.

  3. Azahara TIC dice:

    ¡Buenas, qué artículo más inspirador! A veces nos centramos casi por inercia (o comodidad también) en herramientas o aplicaciones online olvidándonos de reflexionar y de llamar a la reflexión. El Diseño Instruccional ha de beber de cuantas más fuentes mejor, así nos aseguraremos de ofrecer un aprendizaje más personalizado, enriquecido y humano.

    ¡Mil gracias por el toque de atención! Abrazo 😉

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