¡Ojú…! Qué cosa más bonita, ¿verdad?… ¡APRENDER! Aprender haciendo, aprender viendo, curioseando, a base de errores, aprender estudiando, aprender perdiendo o aprender ganando, aprender de otros, aprender con otros, aprender descubriendo o aprender soñando. O incluso, como está tan de moda, desaprender para volver a inventarnos.
Como diría a modo de copla… «Son las cosas del… aprender» 😉 Que precisamente en estos tiempos que corren, se convierten en un nuevo reto, tanto para educadores como aprendices, roles que a diario nos toca desempeñar.
A continuación me apetecía reunir un par de escenas de cine que describen distintos «procesos de aprendizaje» desde una perspectiva de ficción y en principio utópica, aunque bastante sugerente.
El fascinante sistema de aprendizaje de Mátrix, que consistía en el empaquetado de contenidos que se cargaban a modo de programa directamente en la memoria del individuo. -«¡Zas!… Ya sé pilotar un helicóptero»- https://www.youtube.com/watch?v=Pj-qBUWOYfE La mítica escena de este simpático robot “bebiéndose los libros” y saciando su sed por adquirir conocimiento. -«Need input, more input»-Personalmente, el primero de los ejemplos me recuerda a la actual tendencia por agrupar contenidos en píldoras de aprendizaje, que adquieren valor tanto independientemente como agrupadas. De esta forma la aplicación de este aprendizaje en dosis se convierte en modular y personalizable. Y no solo me refiero al consumo de paquetes de aprendizaje que se elabora con el objetivo de enseñar, estoy hablando además de la organización personalizada de nuestro propio aprendizaje (PLE)
Para los que somos muy curiosos y nunca nos cansamos de investigar, el panorama actual se convierte en un paraíso de conocimiento y cultura. Conectados a la red tenemos todo un mundo por descubrir. Apasionante, ¿verdad? Seguro que muchos deseamos aprender a tocar algún instrumento, a dominar idiomas,… pues prácticamente en esta época de la historia que nos ha tocado vivir y en esta parte del hemisferio, el único límite que nos podemos encontrar es el tiempo. Algo ha cambiado, ¿verdad? Resulta evidente.
Por otro lado, el segundo de los ejemplos me sugiere inmediatamente el impulso por aprender de los niños. De esa misma manera en que el robot Johnny absorbe conocimiento, nos es fácil apreciar cómo los más jóvenes captan toda la información que les rodea casi de forma automática y sin esfuerzo. Parece que en nuestra naturaleza tendemos irremediablemente a llenar espacios vacíos.
Ambas situaciones nos sitúan en el hoy. Un momento en que los más jóvenes se encuentran delante de un océano de “programas de aprendizaje” (a lo Mátrix) con una capacidad de aprendizaje extraordinaria (a lo Cortocircuito) desde una isla perdida (al estilo Lost) y viajando cada mañana en la “Máquina del tiempo” que los lleva a su escuela.
Es sin duda un momento de reflexión. Reflexión obligada especialmente para los que somos profesionales de la educación. ¿Cómo nos gustaría aprender? ¿Cómo construir la nueva escuela? ¿Qué debe priorizarse en el aprendizaje de las nuevas generaciones?…
¿Tienes un minuto? Escucha qué nos dice este chico…
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