Recuerdo cuando estudiaba en la facultad de CC. de la Educación de Sevilla que me compré mi primer ordenador, un Pentium III con un móden de 56K. Ya Google existía y empezaba a vislumbrarse la existencia de un nuevo mundo aún muy abstracto y sin cuajar del todo, ni pensar en algo parecido a una red social. Ojú!.
Hoy día, tengo un móvil con más potencia que aquel ordenador, un Smartphone que permite acceder a contenido en Internet cómodamente, sobretodo videos.
Acercándonos ya al campo de la formación, se habla mucho del m-learning (mobile learning) como complemento que no sustituto al e-learning, estos aparatos están perfectamente capacitados para reproducir contenido on-line y ya se empiezan a ver los primeros cursos gratuítos para su descarga a modo de prueba de algunas compañias de formación y algunas aplicaciones (app) relativas a procesos formativos.
De momento la pega más importante es la limitación abusiva que las compañías de telecomunicaciones hacen de tu acceso a Internet desde tu terminal móvil no dando todo lo que pueden dar de sí estos aparatos puesto que un punto muy fuerte de estos aparatos es la visualización cómoda y rápida de videos, así como de su publicación.
