Es indudable que los avances en informática y robótica, los procesos de globalización y deslocalización, están provocando una nueva revolución industrial que como todas provocará más crisis laboral. Estos avances tecnológicos deberían mejorar la vida de los trabajadores, las máquinas harían el trabajo «sucio», aumentarían la productividad y eficacia, con lo que no sería necesario dedicar las mismas horas de trabajo para obtener el mismo producto.
Nada más lejos de la realidad, los avances están trayendo menor necesidad de mano de obra, mayores necesidades de cualificación, innovación y calidad, así como la necesidad de que todos los trabajadores debemos tener un mínimo de competencias digitales, para no ser señalados como analfabetos digitales.
Así de catastrófico plantean el futuro expertos en macroeconomía y visionarios. Quizás sin darnos cuenta estemos empezando a prepararnos para ello, cada vez es más común materias de robótica y lenguajes de programación en etapas escolares tempranas. Cada vez está más cerca el día de la revolución de las máquinas, ¿Nos estamos preparando para el cambio?

